“Aportes para el rediseño del Campo de Marte en Lima” en su primera entrega sostiene la importancia de las relaciones entre sociedad y naturaleza, que no constituyen entidades separadas, sino como parte de sistemas socioecológicos en los que las distintas formas de vida mantienen relaciones de interdependencia.
Asimismo, afirma que, “si entendemos, entonces, que los beneficios de los parques urbanos deben atender tanto al bienestar humano como a la integridad y continuidad de la vida que los habita, la orientación del diseño y de la gestión cambia sustancialmente. Esta perspectiva permite comprender que la vegetación del Campo de Marte y la fauna silvestre asociada —permanente o esporádica— no constituyen elementos decorativos, sino componentes fundamentales del sistema socioecológico urbano”.
A continuación, la segunda parte de “Aportes para el rediseño del Campo de Marte en Lima”:
Principios para el rediseño y regeneración del Campo de Marte
Tomando en cuenta la literatura especializada, los principios de ciudades sostenibles promovidos por las Naciones Unidas y la perspectiva de las Ciencias Forestales para la Vida (Hanna et al., 2024; Nguyen et al., 2021; Reyes-Riveros et al., 2021; Hunter et al., 2019; Almeida et al., 2018; Capotorti et al., 2017; Naciones Unidas, 2017; Gaston et al., 2016; Meerow et al., 2016; Davies et al., 2011; Beatley, 2011), pueden plantearse los siguientes principios:
- Principio de primacía de la vida.
La vida humana y más-que-humana constituye el criterio fundamental del diseño, por encima de la infraestructura. - Principio de conservación del arbolado y de la vegetación existente.
La conservación debe constituir la primera opción. La eliminación o traslado de vegetación debería ser excepcional y estar técnicamente justificada. - Principio de no pérdida de área verde.
Ninguna intervención debería generar una reducción neta de las áreas verdes y, de ser posible, debería incrementar su extensión y calidad ecológica. - Principio de infraestructura mínima y necesaria.
La infraestructura debe estar al servicio de las funciones sociales y ecológicas del parque y no convertirse en su elemento dominante. - Principio de paisaje ecológico.
El parque debe ser concebido como un paisaje vivo, diverso y funcional, y no únicamente como un espacio ornamental. - Principio de integridad del suelo.
El suelo debe reconocerse como infraestructura ecológica fundamental, reduciendo la impermeabilización y favoreciendo sus funciones biológicas e hidrológicas. - Principio del agua como elemento estructurante.
El diseño debe favorecer la infiltración, circulación y aprovechamiento sostenible del agua, incorporando soluciones basadas en procesos ecológicos. - Principio de biodiversidad urbana.
La biodiversidad debe constituir un objetivo explícito del diseño y de la gestión del parque. - Principio de conectividad ecológica.
El Campo de Marte debe contribuir a conectar y fortalecer la red de espacios verdes y hábitats urbanos de Lima. - Principio de accesibilidad universal.
El parque debe ser accesible y disfrutable por personas de diferentes edades y capacidades, sin discriminación. - Principio de diversidad de usos compatibles con el carácter de Parque Metropolitano para la Vida.
Deben coexistir actividades recreativas, deportivas, culturales, educativas, contemplativas y de encuentro, sin comprometer la integridad ecológica del parque. - Principio de silencio y contemplación.
Deben existir áreas específicamente destinadas a la tranquilidad, contemplación, descanso y conexión con la naturaleza. - Principio de identidad y memoria.
El diseño debe reconocer, conservar y comunicar los valores históricos, culturales y patrimoniales del Campo de Marte y de su entorno. - Principio de participación ciudadana.
La población debe participar activamente en la definición del futuro del parque, desde la conceptualización hasta su evaluación. - Principio de gobernanza compartida.
La gestión del parque debe involucrar a autoridades, ciudadanía, instituciones académicas, organizaciones sociales y otros actores relevantes. - Principio de adaptación climática.
El parque debe funcionar como infraestructura climática urbana mediante sombra, vegetación, regulación térmica, permeabilidad del suelo y gestión sostenible del agua. - Principio de educación socioecológica.
El parque debe constituirse en un espacio de aprendizaje sobre las relaciones entre sociedad, naturaleza, biodiversidad, cultura y territorio, trascendiendo el enfoque convencional de educación ambiental. - Principio de economía circular.
El mantenimiento debe promover el aprovechamiento de residuos vegetales, compostaje, reutilización de materiales, eficiencia hídrica y reducción de residuos. - Principio de seguridad ciudadana compatible con la naturaleza.
La seguridad debe alcanzarse mediante una combinación equilibrada de diseño, iluminación, actividad humana, accesibilidad, vigilancia y legibilidad del espacio, evitando una excesiva artificialización. - Principio de reversibilidad y bajo impacto.
Las intervenciones deberían ser, siempre que sea posible, reversibles, adaptables y de bajo impacto sobre los procesos ecológicos existentes.
Posibilidades para un Campo de Marte para la Vida
Trabajando con estos principios, las posibilidades son amplias. El Perú es un país megadiverso y posee una extraordinaria riqueza vegetal que puede encontrar en el Campo de Marte un espacio de representación, conservación, educación y encuentro con la ciudadanía.
El parque podría contribuir, por ejemplo, a enfrentar la crisis de los polinizadores mediante la incorporación de vegetación apropiada y hábitats favorables para aves, insectos y otros organismos. Asimismo, podría incorporar árboles frutales y especies nativas adecuadamente seleccionadas, siempre considerando sus requerimientos ecológicos, de mantenimiento y seguridad.
El Campo de Marte posee, además, una importante historia que merece ser reconocida. La memoria del lugar puede integrarse al paisaje mediante recursos interpretativos y señalética cuidadosamente diseñada, evitando la contaminación visual y fortaleciendo, por el contrario, el valor biocultural del parque.
En consecuencia, el rediseño del Campo de Marte ofrece una oportunidad que va más allá de la renovación física de un espacio urbano. Puede convertirse en una oportunidad para replantear nuestra relación con la naturaleza dentro de la ciudad.
La aspiración debería ser que el Campo de Marte sea un parque que contribuya simultáneamente al bienestar de las personas, al florecimiento de otras formas de vida, a la memoria colectiva, a la cultura y a la construcción de una ciudadanía ecológica.
Un parque que no sea simplemente moderno, sino vivo.
Un parque que no sea únicamente un área verde, sino una infraestructura socioecológica metropolitana.
Un parque que no sea solamente para las personas, sino para la vida.
En última instancia, el desafío consiste en hacer realidad un Parque Metropolitano para la Vida, orgullo no solo del distrito de Jesús María, sino de Lima y del país: un lugar para el florecimiento ecosocial pleno.
Referencias
Almeida, C. M. V. B., Mariano, M. V., Agostinho, F., Liu, G. Y., & Giannetti, B. F. (2018). Exploring the potential of urban park size for the provision of ecosystem services to urban centres: A case study in São Paulo, Brazil. Building and Environment, 144, 450–458. https://doi.org/10.1016/j.buildenv.2018.08.036
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Capotorti, G., Del Vico, E., Anzellotti, I., & Celesti-Grapow, L. (2017). Combining the conservation of biodiversity with the provision of ecosystem services in urban green infrastructure planning: Critical features arising from a case study in the metropolitan area of Rome. Sustainability, 9(1), 10. https://doi.org/10.3390/su9010010
Davies, G. W. T., Edmondson, J. L., Heinemeyer, A., Leake, J. R., & Gaston, K. J. (2011). Mapping an urban ecosystem service: Quantifying the amount of carbon stored in urban soils. Ecosystem Services, 2, 137–145. https://doi.org/10.1016/j.ecoser.2011.06.003
Gaston, K. J., Ávila-Jiménez, A., Adams, J., Bicknell, J. E., Boulton, A. J., Breure, A. M., Chalmers, A. C., Choudhury, A., Doughty, C. E., Ewers, R. M., Evans, K. L., et al. (2016). Renaturing cities using a regionally-focused biodiversity-led multifunctional benefits approach to urban green infrastructure. Environmental Science & Policy, 62, 99–111. https://doi.org/10.1016/j.envsci.2016.01.013
Hanna, E., Bruno, D., & Comín, F. A. (2024). The ecosystem services supplied by urban green infrastructure depend on their naturalness, functionality and imperviousness. Urban Ecosystems, 27, 187–202. https://doi.org/10.1007/s11252-023-01442-9
Hunter, R. F., Cleland, C., Cleary, A., Droomers, M., Wheeler, B. W., Sinnett, D., Nieuwenhuijsen, M. J., & Braubach, M. (2019). Environmental, health, wellbeing, social and equity effects of urban green space interventions: A meta-narrative evidence synthesis. Environment International, 130, 104923. https://doi.org/10.1016/j.envint.2019.104923
Meerow, S., Newell, J. P., & Stults, M. (2016). Defining urban resilience: A review. Landscape and Urban Planning, 147, 38–49. https://doi.org/10.1016/j.landurbplan.2015.11.011
Naciones Unidas. (2017). Nueva Agenda Urbana. Asamblea General de las Naciones Unidas. https://digitallibrary.un.org/record/858344/
Nguyen, P.-Y., Astell-Burt, T., Rahimi-Ardabili, H., & Feng, X. (2021). Green space quality and health: A systematic review. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(21), 11028. https://doi.org/10.3390/ijerph182111028
Reyes-Riveros, R., Altamirano, A., De La Barrera, F., Rozas-Vásquez, D., Vieli, L., & Meli, P. (2021). Linking public urban green spaces and human well-being: A systematic review. Urban Forestry & Urban Greening, 61, 127105. https://doi.org/10.1016/j.ufug.2021.127105
Rodrigo Arce Rojas
