Reproducimos la intervención que Xavi Vicente, de Rebelión o Extinción (XR) nos compartió en la mesa de apertura de la 4 edición de la Universidad de Verano del Humanismo Universalista (UVPT), que ha tenido lugar en Parque Toledo durante los días 11, 12 y 13 de septiembre 2026.
En ella, Xavi explicó algunos principios y el modo de funcionar del colectivo; habló sobre el derecho a la autodefensa y marcó la diferencia entre consenso y consentimiento, para terminar abogando por ir tejiendo redes entre colectivos y luchas diversas como único modo de ir avanzando hacia una revolución noviolenta.
Intervención
Muchas gracias a la universidad de verano por esta invitación. Estamos encantadas de participar en un espacio que propone un diálogo en torno al futuro que queremos: un futuro libre del capitalismo, donde hemos conseguido trascender el sistema tóxico que nos oprime. En el activismo tenemos pocos espacios para pensar en visiones de futuro porque el día a día de la campañas, objetivos y el corto plazo nos come.
Para nosotras es un placer formar parte de esta mesa pero no podemos empezar sin aclarar que desde Rebelión o Extinción emprendemos acciones directas noviolentas y entendemos la noviolencia como una postura estratégica y no moral. De hecho, somos conscientes de que, en el momento y el territorio en el que nos encontramos, y con nuestros cuerpos blancos como privilegio, entendemos que las acciones no violentas pueden generar una empatía y cercanía en la población a la que queremos interpelar. Queremos que más gente entienda que la desobediencia civil es legítima en este sistema capitalista, racista y colonial, pero defendemos la pluralidad de luchas y resistencias y no condenamos tácticas que puedan entenderse como violentas por parte de otros pueblos que ante ocupaciones, apartheid, segregación o situaciones de opresión, no tienen el privilegio de poder utilizar otros modos.
Principio 9 – Somos noviolentas (Copiado de los principios de XR)
La noviolencia mantiene vivo nuestro movimiento. Utilizamos la noviolencia para revelar a los verdaderos autores de la violencia sistémica que la gente sufre a diario en todo el mundo. Es nuestra estrategia para sacar a la luz la injusticia que tantas personas sufren cada día. Nos duelen los abusos de la policía y de otras instituciones, y seguiremos sacando a la luz su violencia mediante esta disciplina. Se ha demostrado inequívocamente que la noviolencia es una herramienta eficaz en las movilizaciones de masas (véase el trabajo de Gene Sharp y Erica Chenoweth), por lo que es la piedra angular de nuestro movimiento.
No condenamos a quienes defienden con justicia a sus familias y comunidades mediante el uso de la fuerza, reconociendo que, a diferencia de ellos, suelen ser nuestros privilegios lo que nos mantiene a salvo. Así pues, nos solidarizamos con quienes no tienen ese privilegio para protegerse y, por tanto, deben protegerse por medios violentos. Esto no significa que aprobemos toda la violencia, sino que entendemos que en algunos casos puede estar justificada. Tampoco condenamos a otros movimientos sociales y medioambientales que optan por dañar la propiedad para protegerse a sí mismos y a la naturaleza, por ejemplo, inhabilitando una estructura de fracking o poniendo fuera de servicio un centro de detención. Nuestra red, sin embargo, no llevará a cabo daños materiales significativos debido a los riesgos para el resto de participantes del movimiento.
Sobre la prefiguración
Desde XR intentamos que nuestros espacios se construyan con la idea de encarnar o practicar a hacer como nos gustaría en un mundo que ha trascendido este sistema. Digamos que no tenemos muchos espacios como este para imaginar cómo queremos que sea la Revolución, pero si habitamos el día a día de nuestro colectivo intentando dejar de lado las inercias del sistema y poniendo los cuidados en el centro.
Desde la idea de cultura regenerativa que defendemos, a la hora de trabajar y organizarnos, integramos preguntas y espacios de revisión de cómo nos encontramos, espacios de evaluación para analizar cómo hemos trabajado, quienes se han cargado más, si nos hemos quemado por el camino, si hemos ido demasiado rápido y demás. También integramos las rondas de bienvenida y de «cómo estamos» antes de cada reunión, donde expresamos con qué ánimo llegamos a las reuniones y si necesitamos algo de nuestras compañeras. De esta manera somos más capaces de cuidarnos, de entender los límites y necesidades de quienes nos rodean y podemos entender mejor nuestro ánimo y postura en la reunión.
Otra costumbre que estamos ahora intentando asentar, que entendemos que prefigura el mundo en el que queremos vivir, es la cultura del feedback o retroalimentación, es decir, el espacio para poder autoevaluar y evaluar las reuniones y los eventos en los que trabajamos, donde nos decimos mutuamente qué podríamos mejorar y cómo nos hemos sentido ante determinados daños.
Esto ayuda a evitar que escalen conflictos que no se tratan cuando ocurre, y se aleja de la cultura de la crítica a las espaldas de las personas afectadas, del «tapar» lo malo sin mencionarlo, que solo agrava el problema a la larga. También entendemos que de esta manera conseguimos estar en constante revisión y aprendizaje individual, interpersonal, grupal y sistémico, que son las 4 dimensiones que aborda la cultura regenerativa.
Por otro lado la manera de organizarnos, cómo creamos estos espacios de revolución y cuidados, es clave para que se puedan llegar a esos objetivos del colectivo sin perder de vista que somos humanos (guiños a la escuela humanista;)). En esta organización nosotros vemos un triángulo que debe estar lo más equilibrado posible, con los objetivos en una esquina, las personas en otra y los procesos en la última. Esto, a los que vinisteis el año pasado al taller de facilitación igual os suena. Y ¿cuál es esta forma de organización que nosotras usamos? La sociocracia.
La sociocracia es un sistema que busca ser lo más democrático y horizontal posible y a la vez ser eficiente permitiendo al colectivo avanzar en sus objetivos. De manera rápida doy 3 pinceladas por si alguien no lo conoce. Viene del asamblearismo clásico pero con diferencias notables:
– Se organiza en círculos: Éstos círculos tienen unos mandatos y objetivos a realizar que han sido consentidos por el Círculo general. Esto quiere decir que cada círculo puede trabajar de manera autónoma y sin necesidad de consulta para tomar decisiones ni validación después del trabajo realizado.
– Se busca el consentimiento: A diferencia del voto por mayoría, que excluye a los menos representados y el consenso que busca un acuerdo muchas veces inalcancable. Con el consentimiento damos lugar a todas las voces y buscamos propuestas que estén dentro de nuestro rango de tolerancia (suficientemente buenas y seguras por ahora), visibilizamos que no es un consenso falso, que suele pasar mucho que alguien cede porque están cansados y no quieren seguir discutiendo, aquí consentimos la propuesta de la compañera aunque no sea lo que nosotras haríamos. De esta manera podemos tomar decisiones más facilmente y avanzar en nuestro objetivos.
– Por último quiero remarcar que este tipo de organización hace que florezca la confianza en las compañeras. Tanto porque confiamos en que el circulo X está haciéndolo lo mejor que sabe como que la propuesta de mi compi es válida como para probarla. Es bastante revolucionario cómo cambia el trato y el trabajo al cambiar esta forma de pensar en el colectivo, cuando creamos este tipo de cultura interna de confianza en el trabajo del otro.
Me gustaría hablar también de la revolución. Erica Chenoweth hizo un estudio en el que concluía que ningún régimen del siglo XX resistió un levantamiento de una masa crítica que representaba una parte relativamente pequeña de la población. Ella habla del 3.5% de la población. Lo cual no es tanto y podemos encontrar esperanza y un objetivo en ello. Nosotras usamos la acción directa noviolenta como herramienta tanto de visibilización de injusticias o reclamos al gobierno como de movilización y empoderamiento de la sociedad y creemos que es una manera efectiva de generar esta revolución. Pero a la vez vemos que hay mil maneras de hacerla y que se pueden dar varias a la vez o incluso apoyarse entre ellas. Entre colectivos que buscamos un mundo mejor, un mundo sano y bonito tenemos que apoyarnos, crear espacios como este para aprender y crecer juntas y por supuesto confrontar al sistema organizados, con las herramientas que cada uno considere adecuadas pero apoyándonos unos a otros porque -por lo menos para mí- no hay una única manera.
Redacción España
