COPEHU – Perú fue encontrando que en el proceso de habilitar a las nuevas generaciones en el contacto con la misión para la cual vinieron al mundo, se requería que estas tengan la experiencia de acceder a espacios del mundo interno donde surgen la inspiración y el contacto con el sentido de la vida.
Esta intervención de la COPEHU en el Perú recogió la experiencia desarrollada por el equipo de COPEHU – Argentina, sistematizada por el equipo, y que habilitaba a la “…apertura hacia lo espiritual, la conexión interna con seres espirituales que guían, dan respuestas, protegen y acompañan…” y que habitualmente estan presentes en la primera instancia. Estos ámbitos de experiencia se desarrollaban en el formato retiro y utilizando entre otras herramientas: la experiencia de paz, de fuerza, bienestar, el pedido, el agradecimiento y el guía interno.[1]
En el encuentro internacional de la COPEHU en enero del año 2017 -realizado en Punta de Vacas, Mendoza, Argentina- se acuerda reconocer la espiritualidad como la 6ta llave del aprendizaje intencional. Esta propuesta, llevada por el equipo de COPEHU – Perú al encuentro, partía de la observación y la reflexión que venía desarrollando el equipo en sus intervenciones en la Escuela pública en el Perú y en la experiencia de COPEHU – Argentina.
El equipo constató que, para los niños, cuando se utilizaban las herramientas de COPEHU orientadas a armonizar el psiquismo y bajar el ruido[2], entrar a ese espacio de inspiración, paz interior y cálida alegría era casi natural. Los testimonios de los niños son elocuentes. “Me ha gustado la esfera, he sentido paz y alegría…”; “…lo que más me ha gustado es sentir a mi guía, sentía que estaba junto a mí, a mi lado y no se separaba de mi…”; “…también me gustó cuando sentimos la esfera sentía paz…”; “…me ha gustado sentir la esfera que llegaba a mi corazón me sentía feliz…”; “…a veces recordamos lo bueno, sentimos calor un aire, un vapor dentro de nosotras, nos relajamos, nos inspiramos, eso…”; “…sentí cariño, felicidad y amor…”.[3]
La tarea entonces era que los educadores pudieran habilitar a las nuevas generaciones a “descubrir” esta dimensión del mundo interno; es decir abrir esta llave de contacto con la dimensión espiritual, o no cerrarla, porque la educación actual, orientada al mundo externo, reprime este tipo de experiencias en los niños, y son estos lugares desde donde salen las mejores aspiraciones de los seres humanos.
Luego de varios intentos de trabajar estos temas con los educadores, el año 2016 COPEHU Perú se abocó la tarea de preparar y ejecutar un Programa de Formación Docente en Pedagogía de la Intencionalidad. En este programa se partió de la hipótesis de que en los ámbitos en que se aplican las llaves del aprendizaje intencional se puede dar la posibilidad de que las nuevas generaciones se abran a la dimensión del aprendizaje sin límites, en el cual es posible el encuentro con el sentido trascendente de la vida.[4] En este intento la clave es que los educadores tomen contacto con la dimensión espiritual de la experiencia humana para que desde este registro puedan habilitar a las nuevas generaciones en el cultivo de la misma.
Los resultados de este intento si bien modestos, mostraron importantes testimonios sobre la aplicación de las herramientas de contacto con el mundo interno en su vida diaria y en las aulas. Las herramientas más utilizadas fueron el pedido, el agradecimiento y la experiencia de bienestar, que facilitaron la creación de un clima de espíritu conjunto entre los estudiantes que tuvieron como consecuencia el fortalecimiento de lazos de confraternidad; afirmación del sentido de una vida con coherencia interna; y cambios en la vida personal de los docentes y su entorno inmediato, así como en la relación con sus estudiantes; hechos que los docentes testimoniaron.
En ese sentido la COPEHU afirma que el contacto con el mundo interno permitirá a los educadores: reconectar con su vocación, es decir con el registro del sentido del para qué enseñar y para qué aprender y posibilitar que estos cultiven la mirada de futuro abierto hacia las nuevas generaciones[5]; la ética de la acción válida aquella que se basa en el registro interno de la acción y que deja el registro de unidad interna, que lleva a tratar al otro como nos gustaría que nos traten. En suma, es la experiencia interna la que habilita el contacto con lo sagrado de cada uno y permite la reconciliación con el pasado y ganar en coherencia entre el mundo interno y la acción en el mundo.
Así la COPEHU, parafraseando a Silo, afirma que estamos en un momento en el que la espiritualidad parece haber despertado de su profundo sueño para nutrir a los seres humanos en sus mejores aspiraciones[6] y es justamente esa, la sensibilidad que traen al llegar al mundo las nuevas generaciones, en consecuencia es función de la educación favorecer que aquella se exprese.
Esta llave del aprendizaje tiene que ver entonces con una búsqueda interna con relación y en relación a los otros y corresponde a los educadores acompañar y facilitar el despertar de la nueva sensibilidad, que está dentro de cada ser humano; porque como adultos tenemos la responsabilidad de propiciar espacios de contacto con la espiritualidad que anida en el corazón de cada ser humano.
En la COPEHU consideramos la espiritualidad como una sexta llave del aprendizaje intencional porque abre la puerta de la reconciliación, el sentimiento de comunidad y de la conciencia inspirada personal y colectiva; y porque tenemos la certeza que este mundo funciona porque ponemos la esperanza en ese futuro que queremos ver y lo vamos construyendo desde las mejores aspiraciones que tenemos como conjunto humano.
Es ese sintonizados en la esperanza de que las cosas podían ir bien y que habrían ido mejor para todos, aquello que nos anima a transformar la realidad desde esa conexión del reconocimiento de que somos parte de un conjunto humano y que podemos cambiarlo. Espiritualidad es entonces: habilitar una conciencia colectiva desde un mundo interno inspirado común y desde las mejores aspiraciones que guian al ser humano en esa construcción futura.
[1] Ver libro (Novotny A., Goyena, K. y Di Tomaso. S. 2015) “Preparando el camino de los nuevos tiempos. Una mirada humanista sobre el aprendizaje. Buenos Aires, Argentina. Ed. Hypatia.
[2] Mera, Jaqueline. (2016) “El Aprendizaje Intencional, un camino hacia la educación humanizadora”.
https://www.pressenza.com/es/2016/12/el-aprendizaje-intencional-un-camino-hacia-la-educacion-humanizadora/
[3] Testimonios de las experiencias de Inducción en la Escuela Publica Corazón de Jesús, La Victoria, Lima el 2013; de la Escuela Pública I.E. Manuel Scorsa, de Chorrillos, Lima; de la Escuela de Verano en Santa Cruz de Andamarca, en Huaral, 2016; y de la Escuela Pública José María Arguedas de Surco Lima, 2018.
[4] Ver Programa de Formación docente en Pedagogía de la Intencionalidad, 2016 y la Matriz de consistencia piloto de Educadores.
[5] Para COPEHU los educadores somos todos los adultos que entramos en contacto con las nuevas generaciones.
[6] Palabras de Silo con motivo del Acto recordatorio del trigésimo aniversario del Movimiento Humanista. Punta de Vacas, Mendoza, Argentina, 4 de mayo de 1999.
Doris Balvín
